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Porque es potencialmente seguro su seguro

El riesgo y sus consecuencias son fenómenos intangibles, eventos inciertos y futuros que no pueden preverse o que aún previsto no han podido evitarse. Un accidente, un robo, un incendio, un evento climatológico intenso, puede ocasionar daño en nuestro patrimonio e inclusive daños personales hasta la muerte misma.  Ante ese riesgo podemos tomar la decisión de “asumirlo”, es decir absorber uno mismo las consecuencias de ello, o bien podemos “cederlo”  a otro para que, este, lo asuma. Eso se llama transferir mi riesgo. Y es aquí donde aparecen las aseguradoras que son entidades que asumen los riesgos de toda una masa de personas que tienen la intención de trasladar todo o parte de las consecuencias que naturalmente podrían afectar en su persona o en su patrimonio.

Pero ¿cómo puede el seguro absorber tanto riesgo? Aquí aparecen criterios técnicos basados en las probabilidades donde la prima cobrada a la masa debe ser suficiente para soportar los siniestros ocurridos por los riesgos amparados. Esto no es al azar, sino está estructurado de tal manera que es capaz de determinar la tarifa exacta para cada tipo de riesgo, aun previendo las llamadas desviaciones siniéstrales que son eventos que pueden suceder cada cierto tiempo y que desafía a toda estadística como ser el impacto de un huracán, un terremoto, una sequía o un incendio feroz.

Esa absorción del riesgo comenzó en la pre-historia del seguro con una simple  promesa hasta formalizarse por escrito desde una servilleta (slip) en los primitivos seguros de transporte hasta convertirse en un complejo acuerdo contractual, derivado de los contratos comerciales y que lo llamamos “póliza de seguro”. 

Con el tiempo, y debido a su carácter masivo, el Estado fue tomando intervención en las operaciones de seguros de cada país, hasta convertirse en un organismo contralor y sostenido por leyes que establecieron mecanismos de protección a la masa de asegurados. En nuestro país esa función está a cargo de la Superintendencia de Seguros dependiente del Banco Central del Paraguay y su actividad está regulada en la Ley 827/96 De Seguros y en las Resoluciones emitidas desde su promulgación. La ley ha establecido parámetros de suscripción de riesgos, capitales que permitan operar en las ramas de vida y patrimoniales, reservas que obliguen al asegurador a prever la siniestralidad, los riesgos en curso y la falta del cobro de las primas. Las reservas matemáticas que corresponden al asegurado en los seguros de vida; el margen de solvencia mínimo que debe mantener  y el fondo de garantía necesario que debe soportar dependiendo de su patrimonio.

En una palabra el seguro es una actividad sumamente controlada, además de auditada por auditores externos y calificadas por empresas especializadas en otorgar calificación, que garantizan al asegurado la transferencia de su riesgo y la capacidad del asegurador en absorberla sin inconveniente.

Pero es bueno aclarar que si bien yo cedo mi riesgo, el que asume impone ciertas condiciones. Esto conlleva a cargas y obligaciones que debo asumir como asegurado, como por ejemplo el pago de la prima en el tiempo convenido, el cuidado y mantenimiento de la cosa asegurada; el respeto a las normas y reglamentos de las autoridades policiales o municipales; el deber de declarar al asegurador mi verdadero estado de salud antes de la contratación de los seguros de personas, entre otros, y cuyo incumplimiento puede hacer caducar mis derechos al cobro de cualquier contraprestación. A su vez el asegurador debe insertar en las pólizas en un lenguaje claro y sencillo, las cargas y obligaciones del asegurado, los riesgos excluidos y las circunstancias que pudieran no hacer lugar a cualquier indemnización evitando así que el asegurado, considerado el sujeto más débil de la relación este expuesto a clausulas y condicionados complejos, de tipo de adhesión que conforman el contrato de seguro.

En resumen, podemos afirmar que su seguro, descansa sobre criterios técnicos, estadísticos y de probabilidades que lo hacen capaz de absorber los riesgos. Posee además un sistema de transferencia de riesgo al llamado reasegurador lo que lo hace capaz de asumir grandes capitales de riesgos a gran escala y sin afectar de ninguna manera su patrimonio. Posee un complejo sistema de control que ejerce la Superintendencia de Seguros, las auditoras externas y las calificadoras con reportes públicos, transparentes y de gestión que constituye una verdadera garantía para el asegurado y finalmente el sistema está sumamente regulado a través de normas de carácter general como el Capítulo XXIV del Código Civil referido al Contrato de Seguro; la Ley 1334/98 de Defensa al Consumidor; y las de carácter especial como la Ley 827/96 “De Seguros”, todo lo cual constituyen mecanismos que lo hacen potencialmente seguro a su seguro.

18 de noviembre de 2020